El Secreto de Pixar: Por qué contratar gente más inteligente que tú es tu mejor estrategia

En el mundo empresarial, muchos líderes se sienten amenazados por la idea de contratar a alguien con más conocimientos o habilidades que ellos. Existe el temor de ser opacados, de perder el control o de que su autoridad sea cuestionada. Pero para Ed Catmull, cofundador de Pixar, esta mentalidad es el peor enemigo de la innovación.

En su libro Creativity, Inc., Catmull revela una de las lecciones más valiosas de su liderazgo:

«Intente contratar siempre gente que sea más inteligente que usted.»

Esta declaración no es un acto de humildad; es una estrategia de crecimiento. Para Pixar, construir un equipo de genios no significa encontrar personas que se conformen con seguir órdenes. Se trata de rodearse de mentes que desafíen el statu quo, que aporten nuevas ideas y que, en conjunto, lleven a la empresa a un nivel que el líder solo no podría alcanzar.

La anécdota del «Cerebro» de Pixar: El poder de un equipo de gigantes

Cuando Catmull y John Lasseter fundaron Pixar, sabían que para crear algo que nunca se había visto, necesitaban un equipo de personas brillantes. John Lasseter, el director creativo, no era un experto en animación por computadora; él era un animador clásico de Disney. Catmull era un genio de la computación, pero sabía que su talento no era el único que importaba.

En lugar de rodearse de personas que lo validaran, Lasseter buscó a los mejores artistas del mundo, a los que podían aportar una perspectiva única. Contrató a Andrew Stanton, un talentoso animador, para que lo acompañara en la dirección de la primera película, Toy Story. Stanton era conocido por su capacidad de encontrarle el corazón a una historia y por su habilidad para dar feedback honesto, incluso a su propio líder.

Catmull, por su parte, contrató a ingenieros y científicos de primer nivel, a personas que eran más inteligentes que él en sus respectivas áreas. El secreto no era que el líder tuviera todas las respuestas, sino que el equipo estuviera lleno de personas capaces de encontrarlas juntos. El liderazgo en Pixar no era una estructura de mando y control; era una guía para que cada uno de estos «gigantes» pudiera hacer lo que mejor sabía hacer.

El resultado de esta apuesta no fue solo el éxito de Toy Story, sino la creación de una cultura donde el conocimiento y el talento no tienen jerarquía. Los líderes de Pixar dieron un paso atrás y permitieron que su equipo, lleno de personas más inteligentes que ellos, construyera algo extraordinario.

La aplicación en tu organización: Tres principios para un líder que inspira

Como líder, tu mayor desafío no es ser la persona más inteligente del salón. Es crear el salón más inteligente que puedas. Para lograrlo, debes enfrentarte a un enemigo interno: el ego. Aquí te dejo tres principios clave que puedes aplicar en tu organización, inspirados en la filosofía de Pixar.

  1. Abraza la vulnerabilidad: Siéntete cómodo con la idea de no tener todas las respuestas. Tu autoridad no se basa en el conocimiento, sino en tu capacidad para guiar y empoderar a tu equipo. El líder que es capaz de admitir sus errores o su falta de conocimiento es el que más respeto inspira. Dejar el ego en la puerta te libera de la necesidad de ser «el experto» y te permite ser, simplemente, un facilitador del talento de tu equipo.
  2. Fomenta la autonomía y la propiedad: Contratar a personas más inteligentes que tú solo funciona si les das la libertad para actuar. Asigna proyectos que les permitan tomar decisiones, fallar y aprender. No les digas qué hacer, sino qué problema resolver. Un líder inseguro tiende a microgestionar, sofocando la creatividad y la iniciativa. Un líder seguro de sí mismo confía en las capacidades de sus subordinados, dándoles el espacio para brillar.
  3. Construye un sistema de retroalimentación honesto: Crea un entorno donde la crítica constructiva sea una norma. Esto solo es posible si tu equipo se siente seguro para expresar sus opiniones sin temor a represalias. Un líder con inseguridades puede percibir una crítica como una amenaza a su autoridad, mientras que un líder con confianza la ve como una oportunidad para mejorar. El verdadero liderazgo se mide en cómo manejas el desacuerdo, no en cuántos tienes.

La lección de Pixar para los líderes es que la verdadera fuerza no reside en ser la persona más inteligente del equipo, sino en la capacidad de construir un equipo de personas excepcionales que, juntos, puedan alcanzar lo imposible.


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